Muchas personas han escuchado hablar del bótox y lo asocian principalmente con procedimientos cosméticos; sin embargo, sus beneficios van mucho más allá de la estética. En el ámbito médico, la toxina botulínica se utiliza como coadyuvante en el manejo de diversos padecimientos, desde trastornos musculares y dolor crónico hasta afecciones como la incontinencia, contribuyendo de manera significativa a mejorar la calidad de vida de quienes la reciben.

A pesar de su uso extendido, aún existen dudas sobre su efectividad, lo que ha favorecido la difusión de diversos mitos. La evidencia científica demuestra que el bótox es un tratamiento seguro y eficaz cuando es administrado por un profesional de la salud debidamente capacitado y certificado para realizar este tipo de procedimientos.

En este blog exploraremos qué es la toxina botulínica y cómo actúa en el organismo, analizaremos los mitos más frecuentes que rodean su uso y presentaremos los beneficios respaldados por evidencia científica. Además, explicaremos cuándo y cómo comienzan a observarse los resultados tras su aplicación, para que puedas tomar decisiones informadas sobre este tratamiento. 

¿Qué es realmente la toxina botulínica y cómo actúa en la piel?

La toxina botulínica proviene de la misma bacteria, Clostridium botulinum, que, dentro de una herida, puede llegar a producir botulismo, una enfermedad que afecta el sistema nervioso, debilitando los músculos y afectando funciones básicas en el cuerpo.[1] 

Sin embargo, se ha logrado dominar esta bacteria, que ha sido genéticamente modificada para no evitar el botulismo exclusivamente, sino para usarla en beneficio de la salud humana.[1]

La aplicación es inyectable para contraer los músculos de la zona y pueden tratarse diversas áreas en una sola sesión; la duración del efecto es temporal, pero puede llegar a durar varios meses dependiendo de la zona y de varios aspectos más relacionados al estado de salud del o la paciente.[1]

Antes del procedimiento se recomienda evitar beber alcohol, para que no se formen manchas violetas en la piel, además de que existe la posibilidad de que se ofrezcan anticoagulantes.[1]

Es importante señalar que es un proceso ambulatorio, por lo que no es necesaria la hospitalización; las molestias son leves, pero podrás recibir un anestésico local antes del procedimiento.[1]

Mitos comunes sobre el bótox que pueden generar miedo o dudas en pacientes

El uso del bótox tanto para objetivos cosméticos como médicos continúa en desarrollo y perfeccionamiento, logrando resultados innovadores, que han cambiado la vida de muchos pacientes quienes, quizá, no habían tenido acceso a otro tipo de tratamiento.[2]

Sin embargo, aún puede haber desconfianza sobre su uso; aquí explicamos los mitos más comunes y cuál es su realidad sobre el tratamiento y sus resultados.[1]

No necesitas preparación para aplicar bótox. El personal que realiza este tipo de prácticas tiene una preparación médica, es decir, estudió mínimo 8 años. Es verdad que hay cursos cortos, pero son justo para quien ya tiene conocimiento médico.[1]

Puedo ir con un esteticista para aplicarme bótox. No es recomendable, ya que incluso un enfermero (a) deberá licenciarse para realizar el procedimiento. Se debe ir con alguien certificado para evitar riesgos.[1]

El procedimiento es muy doloroso. Al momento de la aplicación, el paciente puede recibir anestesia local, con el objetivo de reducir cualquier molestia, pero es posible sentir una ligera sensación de ardor y enrojecimiento.[1] 

No se puede combinar el uso del bótox con otros procedimientos estéticos. Sí, es posible si tu médico lo aprueba con dermoabrasiones químicas, tratamientos con láser, rellenadores de piel y microdermoabrasiones.

bótox

Beneficios comprobados y usos recomendados por especialistas

Aunque aún el bótox es protagonista de diversos estudios para descubrir más beneficios, los que se han reconocido están en perfeccionamiento, dando cada vez mejores resultados a través de soluciones menos invasivas a diversos problemas de salud.[2]

Aquí mencionamos algunas de estas respuestas que el bótox ha brindado al campo de la medicina:[2]

1.- Depresor nasal. La toxina botulínica actúa relajando el músculo depresor del tabique nasal, responsable de que la punta de la nariz caiga al sonreír. Al disminuir su fuerza, la punta se mantiene más estable y elevada, logrando un gesto más armónico sin alterar la estructura natural.[2]

2.- Bruxismo. El bótox se aplica en los músculos maseteros para reducir la fuerza de contracción durante la noche. Esto disminuye el desgaste dental, el dolor facial y cefaleas tensionales, además afina ligeramente el contorno mandibular.[2]

3.- Cicatrices hipertróficas. Ayuda a mejorar las cicatrices hipertróficas al reducir la tensión muscular que tira de la piel en proceso de cicatrización. Esto permite que el tejido se reorganice mejor, disminuya el grosor y mejore la apariencia general de la cicatriz.[2]

4.- Enfermedad de Hailey-Hailey. Reduce la sudoración y la fricción que empeoran las lesiones en pliegues corporales. Al disminuir ambos factores, se reducen la irritación, la maceración y las recaídas, haciendo el manejo diario más cómodo para el paciente.[2]

5.- Sonrisa gingival. Es ideal para equilibrar una sonrisa gingival, ya que relaja los músculos elevadores del labio superior. Con menos tensión, el labio asciende menos al sonreír, exponiendo menor cantidad de encía y logrando una sonrisa más estética y natural.[2] 

6.- Alopecia androgénica. Aunque está en fase de estudio, la toxina botulínica ha mostrado potencial para mejorar la microcirculación del cuero cabelludo y reducir la tensión muscular que afecta el flujo sanguíneo alrededor de los folículos. Esto puede favorecer un ambiente más óptimo para el crecimiento capilar.[2] 

7.- Asimetría facial. Permite equilibrar la actividad de los músculos que trabajan más de un lado que del otro. Al ajustar esta fuerza, se mejora la simetría del rostro en expresiones, sonrisa y descanso, sin necesidad de procedimientos invasivos.[2] 

8.- Hiperhidrosis primaria. Bloquea temporalmente la señal que activa las glándulas sudoríparas. Esto reduce de forma notable la sudoración excesiva en axilas, manos, pies o rostro, mejorando la calidad de vida.[2]

9.- Fenómeno de Raynaud. Puede disminuir el espasmo de los vasos sanguíneos en los dedos, permitiendo que llegue mejor la sangre. Esto alivia el dolor, disminuye los episodios y mejora la temperatura y coloración de las extremidades afectadas.[2] 

10.- Psoriasis inversa. Reduce la sudoración y la fricción que irritan las lesiones en los pliegues. Al disminuir estos factores mecánicos, la inflamación baja, así como la incomodidad asociada, permitiendo una mejor evolución de la piel.[2]

Bótox

¿Cuándo se comienzan a ver resultados y cuánto duran?

Si se ha decidido o se ha recomendado usar bótox, es importante considerar que los únicos quiénes  pueden aplicarlo de forma segura son los médicos certificados:[3]

Después de la aplicación de bótox, dependiendo del área en que se aplique, se esperan resultados en unos pocos días, hasta una semana, y el efecto puede llegar a durar entre 3 y 4 meses. Solo se requiere anestesia local y el proceso es ambulatorio, permitiendo al paciente reanudar sus actividades inmediatamente.[4]

Se recomienda no frotar ni masajear las zonas tratadas, sobre todo los tratamientos antiarrugas, ya que esto puede provocar que la toxina botulínica se desplace a otra zona del rostro. Si esto ocurre, podría experimentar debilidad o flacidez facial temporal.[4]

Asimismo, mantener la cabeza y cuerpo boca arriba al menos por 3 horas y evitar el ejercicio excesivo.[4]

La toxina botulínica es una herramienta versátil y segura cuando la aplica un dermatólogo certificado, con usos que van más allá de suavizar las líneas de expresión. 

Su efectividad está respaldada por la medicina moderna y puede aplicarse dentro de un enfoque integral de cuidado de la piel. En Senshi® Derma Clinic combinamos este tipo de tratamientos con un diagnóstico personalizado y acompañamiento médico continuo, para que cada plan se ajuste a tus objetivos reales de bienestar y estética. ¡Escríbenos y comienza a construir tu mejor versión!

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Referencias:

  1. Cleveland Clinic. Botox (Botulinum Toxin). [Internet]. 2022. [Consultado en diciembre de 2025]. Disponible en: https://my.clevelandclinic.org/health/treatments/8312-botulinum-toxin-injections
  2. Arias-Rodríguez C. Toxina botulínica: usos novedosos y su evidencia. Dermatología. 2022;20(4):448-452. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/cosmetica/dcm-2022/dcm224o.pdf
  3. American Academy of Facial Esthetics. Qualifications for Administering Botox® & Dermal Fillers. [Internet]. 2021. [Consultado en diciembre de 2025]. Disponible en: https://facialesthetics-org.translate.goog/patient-info/facial-esthetics/botox-training-dermal-filler-training/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sge#:~:text=Meet%20the%20requirements%20for%20injecting,Botox%20injections%20or%20Dermal%20Fillers
  4. Mayo Clinic. Botox Injections. [Internet]. 2024. [Consultado en diciembre de 2025]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/tests-procedures/botox/about/pac-20384658