Con la llegada del invierno, por las bajas temperaturas y la disminución de la humedad ambiental, factores que favorecen la deshidratación cutánea, la piel suele verse afectada. Esta situación puede provocar resequedad, descamación, irritación e incluso pequeñas lesiones, especialmente en poblaciones más vulnerables como bebés, niños, niñas y personas adultas mayores, cuya barrera cutánea es […]

